
En esta viñeta aparece un niño jugando con una escoba y una espada, el niño va simulando que la escoba es un caballo, después aparece su padre que le quita la escoba y le ofrece un caballo de verdad y una espada. Esto es un ejemplo de cómo muchas veces los adultos matamos la imaginación de los niños y la limitamos, además se puede apreciar como parece que el niño disfrutaba más cuando estaba jugando libremente imaginando su caballo, que cuando tiene uno de verdad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario